La tarotista en la calle

A veces paso por momentos en que pienso, sueño y me alimento de pura astrología. Todo lo veo y analizo desde el lenguaje astrológico. Es como ese mal que nos pega a todos cuando nos adentramos mucho en algún tema. 

Por fortuna, yo no lo veo como un mal pero, amor, necesito espacio, por favor, sólo déjame sola, yo volveré cuando esté lista, ¿sí? Gracias, por eso te amo.

Entonces me alejo y sigo pensando en signos zodiacales, pero bueno.

El punto es que en alguno de esos momentos, pude distraerme en una plática telefónica. Me contaron sobre una mujer que (quizá modifique un poco la historia porque no recuerdo todos los detalles), cuando era niña terminó siendo el sostén de la familia. Todos los días pasaba frente a una tienda que vendía cartas de Tarot y ella siempre levantaba la vista para verlas. Hasta que decidió entrar a la tienda, se compró una baraja y se puso a leer las cartas en la calle. Así nada más, nadie le enseñó ni le dijo cómo se leían o qué significaban las cartas. Creció, mantuvo a su familia y sigue siendo su principal sostén gracias a la lectura de Tarot. La buscan políticos, personas influyentes y demás. Sigue leyendo las cartas en la calle, en el suelo. Para más, la mujer es medio ciega, no ve las cartas cuando las lee. Y yo, volcándome a un episodio teatral de puro drama- comedia dramática porque parecía como chiste-, pensando en por qué me complico tanto con la astrología si en realidad para saber lo que va a pasar sólo necesito usar mi intuición.

Pensé seriamente en tirar todo por la borda y dedicarme al Tarot, dejar de complicarme con aprender tantos tránsitos, posiciones y descripciones.

Dejar de pensar en la casa 12 y esas cosas que nunca salen a la luz, o el maldito retorno de Saturno que me tiene vuelta loca. Ya no tanto.

Traté de pensar en modo runas para calmar un poquito mi mente de tantos grados y aspectos pero me quedaron cortas. Son muy pocas y estoy acostumbrada a procesar mucha información a la vez, así que recogí todos los papeles del libreto de la obra que acababa de tirar al suelo, los acomodé en orden. 1. Importancia de refugiarse debajo del marco de la puerta durante el retorno nodal inverso justo antes del retorno de Saturno. 2. No llorar cuando te des cuenta de que no tuviste un periodo de paz porque Saturno llegó a escena. 3. Comprender que en todo momento el director de la obra eres tú. Aunque en este momento siga contestándole a la vida con un “chí”, en vez de un “Sí” rotundo, serio, profesional y lleno de seguridad.

Y bueno, la mujer vidente ama lo que hace, quizá también tuvo un retorno de Saturno, pero intentando aprender astrología. Quién sabe. A lo mejor siempre supo que quería ser tarotista porque pues, es vidente.

¿Quién puede saber?

A propósito: no, los videntes no pueden ser tan exactos, sólo ven imágenes y una posible fecha aproximada. Aun así, como se trata de interpretación de aquella información a la que acceden, a veces no tienen todo el panorama y no saben cómo traducir con exactitud lo que ven, o por qué lo ven, pues les faltan datos complementarios. Si quieres saber por qué te digo esto, puedes leer el texto aquí.

Publicado por Arte

Mujer multifacética que escribe sobre astrología en astralarte.com Informa sobre el clima astral, e interpreta y analiza cartas astrales.

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